
33º DOMINGO ORDINARIO
1. CANTO DE ENTRADA
VENIMOS HOY A TU ALTAR
A CANTARTE, SEÑOR
PUES TU ERES LA ALEGRIA
DE NUESTRO CORAZON
Tú hiciste los cielos, los llenas de estrellas
de luz y calor. Tú pintaste la aurora,
hiciste las nubes, las puestas del sol.
2. acto penitencial
En silencio, pongámonos
delante de Dios y pidámosle perdón porque a menudo nuestra vida da poco fruto
al servicio de su Reino.
- Señor, que siempre esperas más de nosotros,
te rogamos: Señor, ten piedad.
- Cristo, que nos muestras el camino del Reino,
te rogamos: Cristo, ten piedad.
- Señor, que estás presente en nuestra vida para renovarla,
te rogamos: Señor, ten piedad.
3. GLORIA
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú, Señor,
sólo tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
4. ORACION colecta
Concédenos, Señor, tu
ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio, porque sólo en el cumplimiento
de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera. Por nuestro Señor
Jesucristo... Amén.
5. PRIMERA LECTURA
Escuchemos, en la primera lectura, la alabanza
que hace un sabio del Antiguo Testamento a una mujer hacendosa. Fijémonos
en las cualidades que destaca: cualidades de trabajo, de generosidad con los
pobres, de fe y esperanza en Dios.
Lectura del libro de los Proverbios
31, 10-13. 19-20. 30-31
D ichoso
el hombre que encuentra una mujer
hacendosa: muy superior a las perlas es su
valor.
Su marido confía en ella y, con su ayuda, él
se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles
manos.
Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve
el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
Son engañosos los encantos y vana la hermosura;
merece alabanza la mujer que teme al Señor.
Es digna de gozar del fruto de sus trabajos
y de ser alabada por todos.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
6. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. COMO BROTES DE OLIVO
EN TORNO A TU MESA, SEÑOR,
ASI SON LOS HIJOS DE LA IGLESIA
Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos:
comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien. R.
Su mujer como vid fecunda
en medio de su casa;
sus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de su mesa. R.
Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor:
«Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida». R.
7. SEGUNDA LECTURA
Los cristianos de Tesalónica estaban preocupados
por saber cuándo sería el día final, y qué ocurriría entonces. San Pablo les
escribe para decirles que tengan tranquilidad y paz, y para invitarlos a estar
preparados para ese día.
Lectura de la primera carta del apóstol san
Pablo a los Tesalonicenses
5, 1-6
H ermanos:
Por lo que se refiere al tiempo y a
las circunstancias de la venida del Señor, no
necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que
el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo:
«¡Qué paz y qué seguridad tenemos!», de repente vendrá sobre ellos la catástrofe,
como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán
escapar.
Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará
por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que
son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.
Por lo tanto, no vivamos dormidos, como los
malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
8. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice
el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante.
R. Aleluya, aleluya
9. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san Mateo
R/ Gloria a Ti, Señor.
25,14-30
E n
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos
esta parábola: «El Reino de los cielos se
parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó
a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones;
a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se
fue.
El que recibió cinco millones fue enseguida
a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y
ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón hizo un hoyo en la tierra
y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre
y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco millones
y le presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco millones me dejaste;
aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado. Su señor le dijo: Te
felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor
te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor.
Se acercó luego el que había recibido dos millones
y le dijo: Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que
con ellos he ganado Su señor le dijo: Te felicito, siervo bueno
y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de
mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor.
Finalmente, se acercó el que había recibido
un millón y le dijo: Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar
lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo
y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.
El señor le respondió: Siervo malo y perezoso.
Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por
qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera
yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que
tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aún eso
poco que tiene.
Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las
tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación.
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
10. Profesion de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la
santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los
pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI,
CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
11. ORACION DE
LOS FIELES
Presentemos nuestras plegarias
a Dios nuestro Padre.
Diciendo: Escúchanos, Padre.
1.- Por el Papa Juan Pablo, por nuestro obispo
José Trinidad Sepúlveda, por todos los obispos y los presbíteros y diáconos,
para que con su palabra y su vida sean estímulo de fe y de esperanza para
el pueblo cristiano. Oremos
2.- Por los responsables de la economía de
la Iglesia, para que lleven a cabo su tarea con mucha dedicación, y que Dios
los bendiga. Oremos
3.- Por los pobres, y por todos los que no
tienen lo necesario para vivir, para que puedan levantarse de su situación,
con la ayuda fraterna de los que tienen más posibilidades. Oremos
4.- Por los que celebramos hoy esta Eucaristía,
para que pongamos toda nuestra vida al servicio del Evangelio, para que el
Señor pueda invitarnos un día a celebrar con él la gran fiesta de su Reino.Oremos
Escucha, Padre, nuestra
oración, y concédenos cuanto con fe te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro
Señor. Amén.
12. CANTO DE OFERTORIO
NO TENGO NADA QUE OFRECERTE,
NO ENCUENTRO EN MI QUE PRESENTAR
ESTOY CON LAS MANOS VACIAS
despues de tanto caminar
La flor me muestra sus colores, el ave canta
una canción,
el niño tiene un sonrisa y yo no tengo ni un
clamor.
13. CANTO DE COMUNION
SI VIENES CONMIGO Y ALIENTAS MI FE
SI ESTAS A MI LADO A QUIEN TEMERE. (2)
A nada tengo miedo, a nadie he de temer,
Señor, si me protegen tu amor y tu poder.
Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.
Señor, Tú me levantas si vuelvo a caer.
Qué largo mi camino qué hondo mi dolor:
ni un árbol me da sombra ni escucho una canción.
¿Será que a nadie puedo mirar ni sonreír?
Señor, tú sólo quedas tú sólo junto a mí.
14. CANTO FINAL
ALABARE, ALABARE,...
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