
26º DOMINGO ORDINARIO
1. CANTO DE ENTRADA
DE GOZO SE LLENO MI CORAZON
CUANDO ESCUCHE UNA VOZ:
IREMOS A LA CASA DEL SEÑOR
Para hermanos y amigos pediré
que disfruten de paz, Jerusalén.
2. acto penitencial
Dispongamos nuestros corazones
a recibir la gracia de esta celebración. Pidamos la misericordia del Señor.
- Tú, que esperas que nos convirtamos:
Señor, ten piedad.
- Tú, que nos das tu perdón y tu fuerza:
Cristo, ten piedad.
- Tú, que con tu palabra nos conduces a la vida:
Señor, ten piedad.
3. GLORIA
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú, Señor,
sólo tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
4. ORACION colecta
Dios nuestro, que con
tu perdón y tu misericordia, nos das la prueba más delicada de tu omnipotencia,
apiádate de nosotros, pecadores, para que no desfallezcamos en la lucha por
obtener el cielo que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
5. PRIMERA LECTURA
La primera lectura y el evangelio de hoy nos
invitan a la conversión. Pero no a una conversión hecha de palabras o de vacilantes
propósitos, sino una conversión sincera, que suponga un cambio de vida: la
conversión de aquel hijo que había dicho «no» con la boca, pero que luego
dijo «sí» con la vida.
Lectura del libro del profeta Ezequiel
18, 25-28
E sto
dice el Señor: «Si ustedes dicen: No es
justo el proceder del Señor, escucha, casa de
Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes
el injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete
la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente
del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida.
Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no
morirá».
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
6. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. DESCUBRENOS, SEÑOR, TUS CAMINOS.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza. R.
Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros. R.
Porque el Señor es recto y bondadoso
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos. R.
7. SEGUNDA LECTURA
San Pablo nos anima, una vez más, a asemejarnos
a Jesús, a tener sus mismos sentimientos.Y subraya con fuerza que la vida
cristiana es entrega y amor a los demás. Escuchémoslo con atención.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Filipenses
2, 1-1
H ermanos:
Si alguna fuerza tiene una adver
tencia en nombre de Cristo, si de algo sirve
una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me
profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma
manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada
hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada
uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés,
sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía
aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario,
se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a
los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia
aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús,
todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos
reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
8. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya, aleluya
9. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san
Mateo
R/ Gloria a Ti, Señor.
21,28-32
E
n aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacer
dotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué
opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó:
Hijo, ve a trabajar hoy en la viña. El le contestó: Ya voy,
señor, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo.
Este le respondió: No quiero ir, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál
de los dos hizo la voluntad del padre?» Ellos le respondieron: «El segundo».
Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que
los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino
de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le
creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes,
ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».
Palabra del Señor.
R. Gloria a Ti, Señor Jesús.
10. Profesion de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la
santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los
pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI,
CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
11. ORACION DE
LOS FIELES
Ahora, después
de haber proclamado nuestra fe, presentemos nuestra oración confiada.
Diciendo: Escúchanos, Padre.
1.- Por toda la Iglesia, por todos
aquellos que quieren seguir a Jesucristo con fidelidad. Oremos unidos.
2.- Por el Papa, por nuestro obispo
y por todos los obispos del mundo. Oremos unidos.
3.- Por todos los hombres, principalmente
por aquellos que sufren las consecuencias de una riqueza mal repartida. Oremos
unidos.
4.- Por los inmigrantes, por todos
los que han tenido que dejar su casa para ganarse el pan en tierras lejanas
y desconocidas. Oremos unidos.
5.- Por todos los que, movidos por
el amor, trabajan por el bien de sus hermanos. Oremos unidos.
6.- Por los campesinos y los obreros,
por los estudiantes y los profesionales. Oremos unidos.
7.- Por los ancianos, los enfermos
y los que se encuentran solos. Oremos unidos.
8.- Por los que ahora estamos reunidos
para esta Eucaristía, compartiendo la alegría de la fe. Oremos unidos.
Escucha, Padre, nuestra
oración. Haz que seamos cada vez más fieles a tu amor, siguiendo el camino de
tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
12. CANTO DE OFERTORIO
Te presentamos el vino y el pan
bendito seas por siempre Señor
Bendito seas, Señor: por este pan que nos diste:
Fruto de la tierra y del trabajo de los hombres.
13. CANTO DE COMUNION
Por los caminos sedientos de luz,
levantándose antes que el sol,
hacia los campos que lejos están
muy temprano se va el Viñador.
No se detiene en su caminar
no le asustan la sed ni el calor.
Hay una viña que quiere cuidar
una viña que es todo su amor.
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR
EL QUE TE CUIDA DE SOL A SOL.
DIOS ES TU AMIGO, EL VIÑADOR,
EL QUE TE PIDE FRUTOS DE AMOR.
El te protege con un valladar,
levantado en tu derredor,
quita del alma las piedras del mal
y ha elegido la cepa mejor.
Limpia los surcos con todo su afán
y los riega con sangre y sudor.
Dime si puede hacer algo más
por su viña el Viñador.
14. CANTO FINAL
EL AMOR DE DIOS ES MARAVILLOSO (3)
GRANDE ES EL AMOR DE DIOS.
Septiembre: Mes
de la Biblia
El Evangelio fue escrito
por:
Mateo, Marcos Lucas y Juan
(Continúa)
El mensaje de Marcos
El tema central y dominante del evangelio es
la identidad de Jesús. Son muchos los que se interesan por esa cuestión: los
demonios, los discípulos la gente, Herodes, el sumo sacerdote, Pilato, el oficial
romano... Muchas son también las ocasiones en que se plantea: milagros, revelaciones
divinas, palabras de Jesús, muerte de Jesús... La respuesta se hace esperar,
pero termina siendo precisa y clara en la confesión de aquel oficial romano
que lo ve morir. Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios (Mc 15 39).
Para Marcos, como para toda la cristiandad primitiva, el título «Hijo de Dios»
era sin duda el más adecuado para expresar tanto el origen divino de Jesús como
su vinculación sin igual a Dios y su verdadera humanidad.
Junto a la presentación de Jesús, hay un segundo
tema que destaca en el evangelio de Marcos. Es el tema del discipulado.
Los relatos de la vocación (Mc 1 16-20), elección (Mc 3 13-19) y misión (Mc
6 7-13) de los discípulos ocupan una posición privilegiada al comenzar. También
en la segunda parte el grupo selecto de discípulos sigue manteniendo una importancia
particular: son los destinatarios únicos de la enseñanza en la que Jesús muestra
las consecuencias de su caminar hacia la cruz (Mc 8 31-33; 9 31-32, 10 32-34);
ellos lo acompañan durante toda su actividad en el templo; su presencia junto
a Jesús se prolonga hasta que éste es arrestado. Después lo abandonarán, pero
el abandono no es la última palabra. Jesús mismo los invitará a superar su huída
anunciándoles, primero personalmente (Mc 14 28) y luego por medio del ángel
(Mc 16 7), su reencuentro en Galilea. Los discípulos son, por tanto, un constante
punto de referencia para el evangelista, pues constituyen un grupo expresamente
llamado y elegido porJesús para una tarea específica: acompañarlo y ser enviados
a predicar (Mc 3 14-15). La comunicación con Jesús lleva a la comunión con el
misterio de su persona, y esa comunión es el fundamento esencial e imprescindible
de la predicación.
Cristología y discipulado, como temas dominantes
del evangelio de Marcos, se entrecruzan de continuo y se esclarecen recíprocamente,
haciendo de este evangelio una obra siempre actual, dramática e inquietante.
La buena noticia de Jesús como Mesías e Hijo de Dios no es una doctrina científica
o una mera especulación intelectual a base de nociones y de títulos. Es la comunicación
de un hecho que quiere ser el fundamento de un estilo de vida: el discipulado.
El discipulado, por su parte, es el lugar privilegiado para la revelación de
la identidad de Jesús. En la unión personal con él, Jesús descubre el misterio
de su ser.
El mensaje de Lucas
Lucas intentó responder a esta situación que
vivía su comunidad desde el misterio de la pascua de Jesús aclarando cuál era
el sentido de la historia, qué papel juega Jesús en ella, y cómo debe ser la
vida cotidiana de los discípulos.
Desde la perspectiva de Lucas la historia no
es sólo una sucesión de acontecimientos, sino el espacio donde se realiza el
plan de Dios. Este plan consiste en salvar a los hombres (Lc 1 47.51-55.68-79;
2 11), y por eso la historia puede entenderse como una historia de salvación.
Es evidente el interés de Lucas por conectar los principales momentos de la
vida de Jesús con la historia de su tiempo (véase Lc 2 1-2; 3 1-2). Lucas quiere
hacer ver el alcance universal de la salvación divina, y subrayar que la salvación
de Dios está en Jesús y no en Roma. En esta historia de salvación Lucas distingue
tres fases: el tiempo de la preparación (Israel), el centro del tiempo (Jesús)
y el tiempo de la misión (Iglesia). El tiempo de Israel comienza con la historia
del pueblo elegido y llega hasta Juan Bautista (Lc 16 16). El tiempo de Jesús
es el espacio en el que se manifiesta la salvación de una forma ejemplar; por
eso su ministerio está libre de la actuación de Satanás (Lc 4 13; 22 3), e inundado
por la presencia del Espíritu (Lc 3 22; 4 18). Finalmente, el tiempo de la Iglesia
comienza cuando Jesús desaparece de la historia (Lc 24 50-53; Hch 1 9-ll); es
el tiempo de la misión que consiste en ofrecer la salvación a todos los hombres.
Jesús es el centro de toda esta historia. En
él se ha manifestado plenamente la salvación de Dios (Lc 19 10; Hch 4 12). Lucas
contempla y transmite a su comunidad la riqueza del misterio de Jesús: él es
el Mesías (Lc 9 20), el Señor (Lc 7 13.19), el Hijo de Dios (Lc 1 3s)
el Profeta (Lc 7 16); pero es sobre todo el Salvador, como anuncia el ángel
a los pastores (Lc 2 1l). La salvación que trae Jesús se manifiesta en expresiones
sencillas de amor hacia los pecadores (Lc 7 36-50; 15 1-32; 19 1-l0), las viudas
(Lc 7 11-17) y los extranjeros (Lc 7 9-l0). Esta cercanía de Jesús con los desheredados
y alejados revela expresivamente la misericordia de Dios y su compasión. El
Dios que se revela en Jesús es un Padre lleno de ternura y solicitud hacia todos
sus hijos, especialmente hacia aquellos que se han ido de la casa (Lc 15 11-32),
o están perdidos (Lc 19 9-10). Por eso su amor llega hasta el extremo y la salvación
se hace plena cuando Jesús, siguiendo el plan de Dios (Lc 9 22; 17 25; 24 26),
entrega su vida y resucita. Desde entonces él es el único que puede ofrecer
la salvación a todos los hombres (Hch 4 12).
Los que quieren participar de esta salvación deben de hacerse
discípulos de Jesús. El relato de la vocación de Pedro (Lc 5 1-11) es un buen
ejemplo de la conversión que exige el discipulado: hay que reconocer el propio
pecado (Lc 5 8; Hch 2 38), y hay que renunciar a los bienes de este mundo, que
son un gran obstáculo para seguir a Jesús (Lc 6 20-26; 12 13-21; 14 33; 16 13;
18 22). Son muchas las dificultades que acechan a los discípulos y los hacen
abandonar el camino, o quedarse inactivos en él, como la semilla que no da fruto
(Lc 8 9-15).
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