
24º DOMINGO ORDINARIO
1. CANTO DE ENTRADA
Amémonos de corazón,
no de labios ni de oídos. (2)
Para cuando Cristo venga,
para cuando Cristo venga,
nos encuentre bien unidos. (2)
2. acto penitencial
Para participar en la
Eucaristía, celebración de reconciliación y de comunión, debemos ser conscientes
de que necesitamos abrirnos al perdón del Padre. Por eso hoy, como cada domingo,
iniciamos nuestra reunión cristiana con unos momentos de silencio, para pedir
el perdón renovador de Dios.
- A ti, Señor, que eres fuente de todo perdón,
te rogamos: Señor, ten piedad.
- A ti, Señor, que nos das fuerza para renovarnos,
te rogamos: Cristo, ten piedad.
- A ti, Señor, que nos ayudas a perdonarnos,
te rogamos: Señor, ten piedad.
3. GLORIA
GLORIA AL SEÑOR QUE REINA EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES QUE AMA EL.
1. Señor, te alabamos, Señor, te bendecimos,
Todos te adoramos: Gracias por tu gloria.
2. Tú eres el cordero que quita el pecado
ten piedad de nosotros y escucha nuestra oración.
3. Tú sólo eres Santo tú sólo el Altísimo
con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios
Padre.
4. ORACION colecta
Míranos, Señor, con ojos
de misericordia y haz que experimentemos vivamente tu amor, para que podamos
servirte con todas nuestras fuerzas. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
5. PRIMERA LECTURA
Las lecturas que hoy escucharemos nos hablarán,
sobre todo, de algo que siempre nos cuesta: perdonar a los demás. Y fijémonos
especialmente en una cosa: sólo quien perdona al hermano -incluso al enemigo-
puede pedir perdón a Dios.
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácide)
27, 33-28, 9
C osas
abominables son el rencor y la cólera;
sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El
Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando
pidas perdón, se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a
otro, ¿le puede acaso pedir la salvación al Señor?
El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo
pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el
perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en
la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes
rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
6. SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. EL SEÑOR ES COMPASIVO
Y MISERICORDIOSO
Bendice al Señor, alma mía;
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios. R.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. R.
El Señor no nos condena para siempre,
ni nos guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados. R.
7. SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Romanos 14, 7-9
H ermanos:
Ninguno de nosotros vive para sí
mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos,
para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya
sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió
y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
8. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros,
como yo los he amado.
R. Aleluya, aleluya
9. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san
Mateo
R/ Gloria a Ti, Señor.
18, 21-35
E n
aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le
preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuán-
tas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No
sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete».
Entonces Jesús les dijo: «El Reino de los cielos
es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero
que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con que pagar, el
señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones,
para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo:
Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El rey tuvo lástima de
aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se
encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró
por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: Págame lo que
me debes. El compañero se le arrodilló y le rogaba: Ten paciencia
conmigo y te lo pagaré todo. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que
fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron
de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó
y le dijo: Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo
suplicaste. ¿No debías tu también haber tenido compasión de tu compañero, como
yo tuve compasión de ti? Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos
para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes,
si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
10. Profesion de Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso.
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo
único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero
de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación
bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María,
la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos
de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según
las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y
de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá
fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor
y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón
de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo
futuro. Amén.
11. ORACION DE
LOS FIELES
Dios nos da, gratuitamente,
el don de su amor. Por ello presentamos ahora nuestra oración por la Iglesia,
por todos los hombres y por nosotros.
Digamos: Escúchanos, Padre.
1.- Por nuestra Iglesia, para que Dios
todopoderoso perdone sus debilidades, ponga fin a sus divisiones, aumente
su valentía, refuerce su fe, y expanda su testimonio por toda la tierra. Oremos
unidos.
2.- Por la paz en todo el mundo, para
que cesen las ambiciones de poder, y el amor crezca en el corazón de todos
los hombres. Oremos unidos.
3.- Por el progreso en nuestro país,
para que a nadie le falte el pan, la casa, el trabajo, la escuela, y todo
lo necesario para llevar una vida digna. Oremos unidos.
4.- Por los enfermos, ancianos y marginados,
para que en sus dificultades sientan la fuerza del Señor y encuentren nuestra
ayuda y nuestra comprensión. Oremos unidos.
5.- Por los que nos hemos reunido
aquí, por nuestros parientes y amigos, y por los que esperan que nos acordemos
de ellos en la oración, para que crezca siempre en todos la fe, la esperanza
y el amor. Oremos unidos.
Dios y Padre todopoderoso,
escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos los dones de tu bondad. Te
lo pedimos confiadamente por tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
12. CANTO DE OFERTORIO
RECIBE, OH PADRE SANTO,
ESTA OBLACION
QUE INDIGNOS TE OFRECEMOS. A TI SEÑOR
Por todos los que estamos
aquí junto al altar,
por los que ya descansan en santa paz.
13. CANTO DE COMUNION
UN MANDAMIENTO NUEVO NOS DIO EL SEÑOR:
QUE NOS AMEMOS TODOS, COMO EL NOS AMO.
La señal de los cristianos
es amarse como hermanos.
El que no ama a sus hermanos
no se acerque a este Convite.
Perdonemos al hermano
como El mismo nos perdona.
Lo que hacemos al hermano
a Dios mismo se lo hacemos.
En la vida y en la muerte
Dios nos ama para siempre.
Es cristiano aquel que sirve
con amor y en alegría.
14. CANTO FINAL
MEXICANOS VOLAD PRESUROSOS
DEL PENDON DE LA VIRGEN
EN POS, Y EN LA LUCHA
SALDREIS VICTORIOSOS DEFENDIENDO
A LA PATRIA Y A DIOS.
SEPTIEMBRE: «MES DE LA BIBLIA
Antiguo y Nuevo Testamento. En terminología
estrictamente literaria el testamento es un género literario, frecuente
en los escritos bíblicos y extrabíblicos, que consiste en un discurso puesto
en boca de algunos personajes importantes (Jacob, Moisés, David, Jesús, los
patriarcas), a través del cual éstos expresan su última voluntad en forma de
bendiciones, normas o exhortaciones, dirigidas a sus hijos, sucesores o súbditos.
Se conoce también como discurso de adiós o de despedida por su ambientación
en los instantes previos a la muerte del personaje en cuestión. En el AT destacan
los testamentos de Jacob (Gn 49), Moisés (todo el Deu-teronomio), Josué, Samuel,
David, Tobías, etc. En el NT también se cultivó este género literario, tanto
en los evangelios (Jn 13-17), como en las cartas de Pablo (2 Tim).
Existe también en el lenguaje bíblico otro importante
significado de la palabra testamento. Es el que se contiene en las expresiones
Antiguo y Nuevo Testamento. Como es bien conocido, en términos coloquiales y
jurídicos llamamos testamento a la declaración que de su última voluntad
hace una persona, disponiendo de bienes y de asuntos que le afectan para después
de su muerte, o al documento donde consta la última voluntad del testador. Sin
embargo en la literatura bíblica la palabra testamento responde más bien
al vocablo latino testamentum que, a su vez, traduce la palabra griega
diatheke. Esta palabra griega tiene dos posibles significados: uno el
de testamento en sentido corriente; otro el de pacto o alianza. Este
segundo significado -corresponde al vocablo hebreo «berit»- es el que incorporan
las expresiones Antiguo y Nuevo Testamento. En este sentido, el Antiguo Testamento
designa el pacto o alianza sellado por Dios con su pueblo en el Sinaí y los
libros que se refieren directa o indirectamente a él. Las primeras comunidades
cristianas comprendieron la vida, muerte y resurrección de Jesucristo como la
«nueva alianza» de Dios con su pueblo y pasaron a considerar el conjunto de
libros referidos a este acontecimiento, como «los libros de la nueva alianza»
(o Nuevo Testamento), designando por contraste a la alianza sinaítica y a los
libros que la tienen como punto de referencia, como «antigua alianza» (o Antiguo
Testamento).
Evangelios. Se denomina evangelio a uno de los
dos grandes géneros literarios del NT (junto con las cartas). Aunque tiene elementos
afines a la biografía y a la historia, el evangelio es un género especial, de
origen oral, estilo histórico-narrativo e intencionalidad teológica. Su contexto
vital original hay que buscarlo en la vida de las primeras comunidades cristianas
y más concretamente, en el anuncio de la «buena noticia» de la salvación acaecida
en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La estructura de los evangelios
escritos conserva aún el esquema básico de la predicación oral: bautismo de
Jesús, ministerio público, viaje a Jerusalén pasión, muerte y resurrección (Hch
10 37-41). En su forma actual, los evangelios incluyen una amplia gama de formas
narrativas (relatos históricos, controversias, relatos de milagros, relatos
de pasión, etc.) y discursivas o doctrinales (discursos dichos proféticos, jurídicos
y sa-pienciales, comparaciones, parábolas, dichos de revelación y seguimiento,
etc.).
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