
16º DOMINGO ORDINARIO
1.
CANTO DE ENTRADA
Es bueno dar gracias al Señor
y cantar para tu nombre oh Altísimo;
proclamar por las mañanas
tus misericordias
y de noche tu fidelidad.
2.
acto penitencial
Antes de celebrar los
santos misterios, en un momento de silencio, reconozcamos nuestros pecados.
-Tú, que eres el Hijo Unigénito del Padre:
Señor, ten piedad.
-Tú, que has sido enviado para anunciar a los pobres la salvación:
Cristo, ten piedad.
-Tú, que intercedes siempre por nosotros:
Señor, ten piedad.
3. GLORIA
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú, Señor,
sólo tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
4. ORACION
colecta
Míranos, Señor, con amor
y multiplica en nosotros los dones de tu gracia para que, llenos de fe, esperanza
y caridad, permanezcamos siempre fieles en el cumplimiento de tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
5. PRIMERA
LECTURA
En el evangelio, Jesús nos hablará del Padre
celestial a través de la parábola de la cizaña mezclada con el trigo. La primera
lectura nos explica el sentido de la parábola: Dios, que gobierna con gran
indulgencia, nos da la oportunidad de arrepentirnos.
Lectura del libro de la Sabiduría
12, 13. 16-19
N o
hay más Dios que tú, Señor, que cuidas de
todas las cosas. No hay nadie a quien tengas
que rendirle cuentas de la justicia de tus sentencias. Tu poder es el fundamento
de tu justicia, y por ser el Señor de todos, eres misericordioso con todos.
Tú muestras tu fuerza a los que dudan de tu
poder soberano y castigas a quienes, conociéndolo, te desafían. Siendo tú el
dueño de la fuerza, juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza,
porque tienes el poder y lo usas cuando quieres.
Con todo esto has enseñado a tu pueblo que el
justo debe ser humano, y has llenado a tus hijos de una dulce esperanza, ya
que al pecador le das tiempo para que se arrepienta.
Palabra de Dios. R. Te alabamos,
Señor.
6.
SALMO RESPONSORIAL
(Puede cantarse)
R. EL SEÑOR ES COMPASIVO
Y MISERICORDIOSO.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente
y todo amor con quien tu nombre invoca,
escucha mi oración
y a mi súplica da respuesta pronta. R.
Señor, todos los pueblos
vendrán para adorarte y darte gloria,
pues sólo tú eres Dios,
y tus obras, Señor, son portentosas. R.
Dios entrañablemente compasivo,
todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí,
pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R.
7. SEGUNDA
LECTURA
San Pablo nos dice que el Espíritu Santo guía
y alimenta nuestra oración: así las palabras de nuestros labios son conformes
a la voluntad de Dios.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Romanos
8, 26-27
H ermanos:
El Espíritu nos ayuda en nuestra
debilidad, porque nosotros no sabemos
pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente
los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega
conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
8. ACLAMACION
R. Aleluya, aleluya
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de
la tierra, porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya, aleluya
9. EVANGELIO
@ Lectura
del santo Evangelio según san Mateo
R/ Gloria a Ti, Señor.
13, 24-43
E n
aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola
a la muchedumbre: «El Reino de los cielos se
parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores
dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó.
Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también
la cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a decirle al
amo: «Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió
esta cizaña?» El amo les respondió: «De seguro lo hizo un enemigo mío». Ellos
le dijeron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les contestó: «No.
No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan
juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los
segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y
luego almacenen el trigo en mi granero».
Luego les propuso esta otra parábola: «El Reino
de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en
un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando
crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto,
de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas».
Les dijo también otra parábola: «El Reino de
los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con
tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar».
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas
con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que
dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que
estaba oculto desde la creación del mundo.
Luego despidió a la multitud y se fue a su casa.
Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «Explícanos la parábola
de la cizaña sembrada en el campo».
Jesús les contestó: «El sembrador de la buena
semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la buena semilla son los
ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo
que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y
los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la queman en
el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles
para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a
todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto
y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de
su Padre. El que tenga oídos, que oiga».
Palabra del Señor. R. Gloria a Ti,
Señor Jesús.
10. Profesion
de Fe
¿Creen ustedes en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra? - SI, CREO.
¿Creen en Jesucristo, su Hijo único
y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros,
resucitó y está sentado a la derecha del Padre? - SI, CREO.
¿Creen en el Espíritu Santo, en la
santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los
pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? - SI,
CREO.
Esta es nuestra fe, es la fe de la Iglesia
que nos gloriamos de profesar en Cristo nuestro Señor.
- AMEN
11.
ORACION DE LOS FIELES
Con el Espíritu, que ayuda
nuestra debilidad y que intercede por nosotros para que sepamos pedir lo que
nos conviene, presentemos al Padre nuestra plegaria.
Diciendo: Te rogamos, óyenos.
1.- Para que los cristianos vivamos
profundamente nuestra fe y nuestra esperanza, y sepamos comunicarla a quienes
conviven con nosotros. Oremos.
2.- Para que el Papa y los obispos,
y todos los que tienen responsabilidad en la Iglesia, actúen impulsados por
la paz y la alegría del Espíritu Santo. Oremos.
3.- Para que todos los hombres sientan
en su interior el anhelo de un mundo mejor y trabajen de verdad para hacerlo
posible. Oremos.
4.- Para que nuestro país, con el
esfuerzo de todos, progrese en el bienestar para todos, especialmente para
los que menos tienen. Oremos.
5.- Para que los que han muerto consigan
la luz para siempre, en la fiesta eterna de Dios. Oremos.
6.- Para que en nuestra comunidad
crezca cada vez más el amor y la comunión. Oremos.
Señor, tú sabes que nuestra
plegaria es pobre y que nos cuesta expresar nuestros anhelos. Mira, pues, el
deseo que tenemos de vivir como hijos tuyos y guíanos a nosotros y a todos los
hombres, hacia tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
12. CANTO
DE OFERTORIO
EN TUS MANOS DIVINAS DE PADRE
HEMOS PUESTO, SEÑOR
NUESTRO MUNDO.
Estos brazos que elevan alegres
las ofrendas de vino y de pan.
13.
CANTO DE COMUNION
Como el ciervo al agua va vamos hacia Ti, Señor;
pues de Ti tenemos sed, fuente del eterno amor.
Caminamos hacia Ti con alegres cánticos;
hoy venimos a tu altar, para amarte más, Señor.
Quien escucha mi gemir dice: ¿dónde está tu Dios?
el Señor se encuentra aquí en la voz de júbilo.
Ya mi llanto ha de cesar:
El Señor es Salvador, cuando tengas que sufrir
en ti pensaré, Señor.
Gloria al Padre Eterno, Gloria al Hijo Redentor,
Gloria al Espíritu, que nos une en el amor
¡Ven, Señor, Maranathá! Amén. ¡Aleluya! (2)
14. CANTO
FINAL
Quiero darte las gracias mi Señor,
por el don que me das cada mañana,
por los arboles, los pájaros y el sol,
por la lluvia que azota mi ventana (2).
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