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42. LA HOMILIA

            La homilía explica el contenido de la Palabra de Dios. La gente le llama a la homilía: “El sermón del padre”. La homilía es la actualización del mensaje de la Palabra de Dios, sirve para concretizar aquí y ahora la enseñanza de la Sagrada Escritura en esta parte de la Misa, que se llama “Liturgia de la Palabra”.

            La homilía es parte integrante de la Liturgia de la Palabra; es muy recomendable que todos los días, no sólo los domingos y grandes fiestas, se tenga la explicación de la Palabra de Dios, pues sirve para alimentar la vida cristiana de la comunidad.

            Toda homilía bien preparada y bien predicada, lleva el método que ya conocemos de VER, JUZGAR Y ACTUAR: partir de la realidad, de la experiencia de la vida de la comunidad (es el Ver); luego viene la iluminación: (elemento exegético), que es la interpretación del mensaje del texto que se ha proclamado; le sigue el actuar: el compromiso de vida (elemento vital) que es la aplicación del mensaje a la vida de la comunidad y de cada uno de los que la integran. Siempre en la homilía se ha de hacer referencia a la celebración litúrgica en la que se está participando (elemento litúrgico) para no desencarnar lo que se predica, de lo que se celebra, como si fuera algo ajeno a ella.

            En la homilía, el sacerdote o diácono que la predica, ha de usar un lenguaje inteliglible para su auditorio, debe ser sencillo, vivo y concreto. Si se hace desde la sede, se destaca el carácter jerárquico y presidencial de este ministerio de la predicación; si se hace desde el ambón, se expresa la conexión con la Palabra de Dios que se acaba de leer.

 

            PREGUNTAS:

1.- ¿Para qué es la homilía?

R.- Para concretizar aquí y ahora la enseñanza de la Palabra de Dios o Sagrada Escritura, que alimenta la vida cristiana de la comunidad. Debe ser sencilla, viva y concreta.

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