
38. SALMO RESPONSORIAL
Terminada la primera lectura, le sigue el SALMO RESPONSORIAL,
que es parte integrante de la Liturgia de la Palabra. El salmo,
sirve de meditación a los fieles, y para suscitar o despertar
algún sentimiento de amor, de confianza..., para establecer el
diálogo entre el Señor y su pueblo.
Por eso lo debe proclamar el salmista, que es una persona
distinta al lector, desde el ambón o desde otro sitio oportuno.
Va proclamando los versos y toda la asamblea participa con su
respuesta.
El carácter meditativo del salmo, ayuda a profundizar el
tema de las lecturas y puede ser de penitencia, de alabanza o
de súplica. Por eso no conviene cambiarlo por cualquier canto
de meditación.
¡Qué importante es la participación de toda la asamblea
en el salmo responsorial!. Por eso es necesario que las palabras
que tiene que repetir el pueblo, las pronuncie el salmista, clara
y pausadamente para que puedan ser entendidas y meditadas por
todos y sea la manifestación de una respuesta que compromete ante
la Palabra de Dios: Señor, Tú tienes palabras de vida eterna.
Que nuestra actitud al participar en esta parte de la Liturgia
de la Palabra, que es el salmo reponsorial, despierte en nosotros
sentimientos de amor y de confianza a Aquel que nos habla y le
respondamos en ese diálogo iniciado por El, comprometiéndonos
cada día y en cada celebración.
PREGUNTAS
1.- ¿Qué es el salmo responsorial?
R.- Es un himno que ayuda a profundizar
el tema de la primera lectura, despertando un sentimiento de amor
y confianza en Dios
y estableciendo un diálogo entre el Señor y su pueblo. Puede ser
de penitencia, de alabanza o de súplica.
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