
BIBLIA
LA SAGRADA ESCRITURA, FUENTE DE VIDA Y ESPERANZA EN TODA
ACCIÓN PASTORAL
PRESENTACION
Los
agentes de pastoral cada día nos debemos esforzar más
por tener claridad sobre el lugar que debemos dar a
la Sagrada Escritura en la tarea evangelizadora. Quien
se encuentra con la Palabra no puede menos que convertirse
en un proclamador.
La Sagrada Escritura es fundamental
en la comunidad eclesial; cuando ésta la escucha y la
proclama con autenticidad entra en un proceso de conversión
personal y comunitario que propicia y garantiza el encuentro
con Jesucristo y su proyecto, y nos lleva a una profunda
actitud de comunión y solidaridad.
Es tan grande el poder y la fuerza
de la Palabra de Dios, que constituye el sustento y
vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento
del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual
(DV 21).
TEMAS:
1. LA BIBLIA, PALABRA VIVA Y PERENNE
DE DIOS
2. LA SAGRADA ESCRITURA EN LA TAREA
EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA
3. LA PASTORAL BÍBLICA: TAREAS Y
RASGOS
4. ESPACIOS DE ENCUENTRO CON LA SAGRADA
ESCRITURA
5. LA PASTORAL BÍBLICA Y EL PROCESO
DE PASTORAL DIOCESANO
La Sagrada Escritura está en los labios
y al alcance de nuestra mano; cada día es más raro encontrar
una familia que no posea la Biblia. Pero esto no lo
es todo; deseamos que la palabra de Dios esté en el
corazón como lo espera la Iglesia: "La iglesia
siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha
hecho con el cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la
sagrada liturgia nunca ha cesado de tomar y repartir
a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la
palabra de Dios y del cuerpo de Cristo" (DV 21).
En este mes de septiembre: "Mes
de la Biblia" deseamos dar un paso más en el campo
de nuestra madurez espiritual. El fruto espiritual depende,
en primer lugar, del Señor y de una lectura individual
y comunitaria de la Sagrada Escritura en clave de oración
y orientada a la conversión, de parte nuestra. Seguramente
nos ayuda lo siguiente:
a) En primer lugar, el encuentro
con la Escritura no debe hacerse individualmente,
sino con otros creyentes, en comunidad. La palabra
de Dios no es un regalo para la persona sola, sino
Dios la ha ofrecido a su Iglesia. Por lo mismo, se
requiere una actitud de apertura y sencillez; aceptación
de los demás y entrega generosa de sí mismo.
b) En segundo lugar, la lectura de
la Biblia siempre se debe hacer en actitud de fe y
en clima de oración: la lectura debe ser creyente.
Para esto necesitamos una actitud de apertura a Dios
y de fe para reconocer que Dios nos habla hoy en su
palabra y en los acontecimientos de la vida.
c) En tercer lugar, al leer la Sagrada
Escritura debemos estar abiertos a la conversión.
Si el encuentro con el Señor, a través de su palabra,
no va cambiando nuestras vidas, si no nos dejamos
interpelar y transformar por ella, entonces nuestro
acercamiento a la santa Biblia habrá sido inútil.
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