Es importante entender que nada impide
ese amor: ni las distancias, ni las cadenas, ni los
prejuicios de la ley. Nada rompe el amor, una vez que
ha nacido en dos corazones. Pablo, después de su larga
experiencia de amor a Cristo y a la Iglesia, afirma:
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Las pruebas
o la angustia, la persecución o el hambre, la falta
de ropa, los peligros o la espada? Estoy seguro de que
ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes
espirituales, ni el presente, ni el futuro, ni las fuerzas
del universo, sean de los cielos, sean de los abismos,
ni criatura alguna, podrá separarnos del amor de Dios,
que encontramos en Cristo Jesús, nuestro Señor (Rom
8,35.38-39).
Las dificultades de ese amor parecen
fortalecerlo. El Cantar deja muy claro que la amada
es la única para su amado. Ella no es sólo la más bella
de las mujeres, sino el esplendor de la belleza. La
belleza y el brillo de los ojos de la amada inquietan
a su amado.
Una sola es mi paloma. Ella es la hija
única de su madre, la preferida de la que la engendró
(6,9). Esta es una forma de juramento de fidelidad y
de elección: sólo ella le interesa, porque vale más
que todas las mujeres que están en el harem del rey,
sin importarle su número ni su procedencia.
Afirmar la radicalidad de una opción
incondicional por un amor único, es una denuncia de
la poligamia de la clase dominante. Al decir esto, no
forzamos el texto. La legislación machista del divorcio
concedía al hombre el derecho de dar la carta de divorcio
a su esposa, por adulterio o por cualquier motivo (Mt
19,3).
La mujer, incluso sufriendo los malos
tratos de su esposo, jamás podía pedir la separación.
El amor es elogiado por las reinas
y concubinas porque es parecido a las cosas bellas que
tiene el universo: la aurora, la luna, el sol (6,10).
Aun estando en el harem, las mujeres deseaban experimentar
el amor, el afecto y la vida compartida en la solidaridad
y el compromiso. La poligamia y la prostitución, que
despersonalizan a la mujer, reciben una denuncia muy
fuerte, y el amor despunta como un astro que deslumbra
los ojos, lleno de luz imponente como tropas en orden
de batalla.
Finalmente, el amado vuelve al jardín.
No sabía a ciencia cierta si el invierno ya había terminado.
Necesitaba verificar si en los valles ya estaba brotando
la vida, si la vid estaba floreciendo y si el momento
era propicio para la nueva estación.
Todo es como un viaje al planeta fantástico
del amor eterno, del fin del sufrimiento, de la paz
absoluta y de la realización de los sueños. No raras
veces, la realidad, tan conflictiva, difícil y opresora,
obliga a una fuga ilusoria de este mundo por medio de
la droga, del sexo y de la marginación. El carro de
Aminadab sigue corriendo en nuestros días por la ciudad
y el campo, el centro y la periferia, la mansión y el
barranco.
Por segunda vez, se describe el cuerpo
de la amada. El coro pide que Sulamita se vuelva, porque
quiere contemplarla. Esta atracción por su belleza provoca
una nueva declaración del encanto y maravilla de cada
una de las partes de su cuerpo, comenzando por los pies.
Hija de príncipes, qué lindos son tus pies con sus sandalias,
porque sobre esos pies descansa un cuerpo amado. La
totalidad del cuerpo está formada por las partes. Si
son benditos los pies del mensajero que anuncia la paz,
como dice el profeta Isaías (52,7), cuánto más cada
parte del cuerpo de la amada. Nadie se encanta sólo
con los ojos, con el color de la cara, con el perfil
del cuerpo. Es la totalidad de la expresión corporal
la que manifiesta la gracia y atrae al amor.
Dios no ha creado los seres vestidos.
La belleza está más en la naturalidad que en la artificialidad.
La comunión del cuerpo con la naturaleza, con los días
y estaciones, etc., forma parte del misterio de su materia.
Pero el cuerpo es, por excelencia, espacio de amor.
Por eso, el placer del amor es una realidad inherente
al ser en su totalidad. Y el cantar muestra, con mucha
naturalidad, la importancia del cuerpo y de sus partes
en la integración del ser y en la expresión del amor.
Cuando el ambiente natural niega la
posibilidad a la realización del amor, es muy probable
que aparezcan desviaciones o búsquedas evasivas. La
amada entiende que su amado está deseoso de su amor,
pero la ciudad, el harem y los condicionamientos familiares
impiden celebrar ese afecto. Entonces es necesario cambiar
de lugar. Ella invita a su amado a volver al campo y
a huir, sin preocuparse de los peligros de una posible
denuncia. Lo que importa es concretar el sueño que se
está truncando.
El amor lleva siempre consigo algo
de misterio, de oculto y no totalmente manifiesto. El
amor invariablemente tiene algo más, algo que se queda
guardado. El amor tiene siempre secretos que van manifestándose
poco a poco. Sólo la comunión de vidas permite el descubrimiento
del otro.
SI tu fueras hermano mío (8,1), no
tendría yo tantos problemas para frecuentar los círculos
sociales. En muchos lugares, una joven que se presentara
con un joven bien parecido era motivo de sospecha a
menos que fueran hermanos. En las calles, en las plazas
y en lugares públicos estaba prohibida toda expresión
de afecto y de cariño entre un hombre y una mujer. Como
mujer, la amada siente y sufre la represión de sus sentimientos:
sufre y siente la soledad interior (8,1-3).